viernes, 3 de agosto de 2012

Un profesor mio siempre repite lo mismo... mejor actuar por defecto que por exceso!
Y yo creo que es correcto, para agregar palabras al discurso siempre hay tiempo y si somos habiles podremos conseguir el objetivo propuesto, en cambio si hablamos en exceso, nos exponemos a que la tormenta verbal nos juegue una mala pasada... tu como actuas?

jueves, 5 de abril de 2012

Estamos genéticamente programados para sentir placer, amar y ayudar a los demas, es algo tan primitivo como nuestros genes, el resto de las variaciones que podamos percibir son producto de intervenciones circunstanciales o premeditadas por nuestro cerebro para desviarnos del camino.
Si solo nos detuvieramos un momento y vivieramos mas despacio, podriamos en muchas ocaciones disfrutar de esos momentos, no pensar en la lista del supermercado mientras nos hacen una caricia, saborear un helado de chocolate con trocitos de cereza bien despacio... escuchar con todos los sentidos y ser empático....vamos tan deprisa que nos olvidamos de ayudar a los demás y el correr del tiempo nos hace mas amargos, agrios y desinteresados por las cosas simples de la vida.. La sensacion de mariposas en el estomago cuando te dan un beso apasionado, la inminencia de un orgasmo, el minuto posterior a el y la agradable sensación de saber que dejamos a nuestro cerebro de lado al menos por un rato y nos dedicamos a ser primitivos, quizas sean los primeros pasos para comenzar no?

miércoles, 28 de marzo de 2012

Impronta y sus hijos los patitos ( Extracto de Terapias para el desarrollo del potencial humano) 

Cualquiera que haya contemplado el nacimiento de un ternero habrá comprobado que no necesita ser enseñado por nadie para poder encontrar la ubre de su madre; tampoco una cría de macaco rhesus requiere de ningún aprendizaje para agarrarse con firmeza al cuerpo de la madre y no soltarse de ella, pase lo que pase. De la misma forma, los pollos de codorniz recién salidos del huevo se están completamente quietos y agazapados en el terreno, sin que nadie les haya explicado que eso es lo más conveniente para su supervivencia. Hay una multitud de ejemplos, pero un caso concreto sacudió los pilares del conductismo.
Konrad Lorenz era un zoólogo y etólogo austriaco que desde niño había sentido fascinación por los patos, los gansos y las ocas. Aunque inició su formación en medicina, dedicó la mayor parte de su vida a estudiar el comportamiento de los animales en su hábitat natural. Lorenz, como tantas personas antes y después que él, había observado que los pollitos de estas aves nada más romper el cascarón, echan a andar detrás de la madre. La imagen de una hilera de pequeñas ocas siguiendo a la madre oca es probablemente familiar para todo el mundo; pero Lorenz reparó en que cuando los gansos, patos u ocas, no encontraban a la madre al nacer, seguían a la primera figura que encontraran, con tal que fuera más grande que ellos y se moviera. Así, el propio Lorenz se convirtió en la madre de muchas generaciones de patitos.

Las imágenes del Konrad Lorenz seguido por una hilera de gansos u ocas recién nacidos son célebre 

en los manuales de psicología y etología; también aquellas en las que aparece trabajando en su despacho y rodeado de multitud de patos adultos; o aquellas otras en las que nada en un lago mientras algunas ocas lo hacen a su alrededor: Una vez que los pollitos habían establecido el vínculo con él mostraban una tendencia inquebrantable a seguirle allí donde fuera. Lorenz llamó a este fenómeno Impronta e hipotetizó que tenía un importante valor adaptativo: Para poder sobrevivir, lo mejor que puede hacer un patito recién nacido seguir a su madre. Y ya que la madre será probablemente la primera figura en movimiento que vean, la programación genética está orientada hacia ello: Seguir a la primera figura en movimiento que ven al nacer.
Los trabajos de Lorenz agrietaron seriamente la idea de que toda conducta es aprendida: ¿Quién enseñaba a los patos a seguir a su madre por el campo? ¿Quién enseñaba a las ocas a seguir a Lorenz hasta su despacho? El concepto de impronta, entendida como un vínculo entre la madre y su cría, entraba en colisión directa con los postulados conductistas. Y a medida que fueron acumulándose las investigaciones y los experimentos de los etólogos, fue más innegable que había conductas que no eran aprendidas, sino innatas.
El apego, la búsqueda de cercanía y contacto físico entre una madre y su cría, era una de ellas y tenía un importante valor de supervivencia. Este hecho, unido a los trabajos del René Spitz en las maternidades, sugería que el cariño en el proceso de crianza no sólo es lo natural y deseable, sino lo necesario.

miércoles, 21 de marzo de 2012



 La familia Telerin




La sexualidad es uno de los fundamentos de la experiencia humana. No es algo que tenemos, sino algo que somos. La sexualidad es la forma en la que cada cual expresa, comunica, siente, intima, da y recibe placer con la palabra y los cinco sentidos de su cuerpo sexuado.
En la medida que hombres y mujeres tenemos cuerpos diferentes, expresamos y sentimos parte de nuestra sexualidad de manera distinta. Esto no significa que todas las personas del mismo sexo expresan su sexualidad del mismo modo. Todo lo contrario, existen muchas formas de sentir y expresar la sexualidad siendo mujer y siendo hombre. La expresión de la sexualidad no es instintiva, no está grabada y marcada por nuestro código genético; por el contrario, tiene mucho de aprendido. Por eso, es diferente en cada persona y en cada contexto cultural y/o histórico.
Los niños son como esponjas atienden a todo lo que ven, oyen, copiaran todo lo que vean en sus figuras de apego, no hay que olvidar que la gran mayoría de los aprendizajes infantiles se dan por imitación.
Hoy en ida el concepto de familia ha variado mucho con diversos tipos de convivencia, familias monoparentales, separadas, parejas homosexuales, y en todas se puede y se debe hacer educación sexual porque en todas se pueden crear vínculos o apegos que les genere confianza y seguridad

Por lo tanto desde mi punto de vista es totalmente necesario poder entrenar a los padres para poder afrontar todos estos desafíos a los que se enfrentan día a día cuando estos niños/a comienzan a sentir la curiosidad lógica en ciertos temas sexuales que de acuerdo al marco cultural en el que se hayan educado estos padres, más o menos dificultoso les será enfrentar, sobre todo si no poseen al alcance de sus manos las herramientas suficientes para poder utilizar y aprovechar en ese proceso familiar tan importante para cultivar una correcta relación entre progenitores e hijos en temas sexoafectivos,  donde la familia, la escuela, el entorno social, y los medios de comunicación comienzan a ejercer un poder frenético informativo en el que es fundamental para los padres estar atentos e identificar el tipo de información que  les llega y lo que  procesan estos hijos para no generar un exceso de información que no les corresponda aun por edad y para poder puntualizar en los temas que realmente sean necesarios en ese momento del niño/a, por eso padres, prestar atención a estos temas y a los momentos en los que esten viviendo vuestros hijos... sera fundamental saber actuar a tiempo para luego no arrepentirse por no haber sabido aprovechar el momento en el cual hubiesemos podido generar y estimular cambios o reforzar conductas. 
Animo no es dificil, solo plantear el tema  seriamente y sin darle mas trasecendencia de la que tiene... el sexo es la vida misma y debe vivirse como tal.

miércoles, 1 de febrero de 2012


 

 ESOS LOCOS BAJITOS...



El periodo más importante del desarrollo psicosocial humano es la infancia y la adolescencia.

Las experiencias tempranas son determinantes para el desarrollo motor, intelectual y socio-emocional, y el primer grupo social de referencia es casi siempre la familia,
entendida en su sentido más amplio: seres humanos con los que se mantiene una relación de convivencia basada en lazos afectivos, sean o no sus padres biológicos.


Normalmente los adultos de referencia más importantes son los padres o los cuidadores.

Por este motivo es decisiva la capacidad de la familia para facilitar el desarrollo físico y psicosocial adecuado de los niños y niñas y aunque no hay fórmulas o soluciones únicas, se han detectado varios factores que conviene tener en cuenta para la consecución de un desarrollo psicosocial adecuado.

El tipo de apego desarrollado en la infancia depende del estilo de relación que establecen los padres y madres con sus hijos e hijas, es común que el vinculo mas fuerte que una criatura establezca sea con su madre, el apego proviene de la confianza que sienten por sus mayores y la seguridad que esta confianza les da, y con esa confianza y seguridad las que les permiten abrirse a las demás personas.

El padre o la madre de estilo democrático expresa abiertamente su afecto, muestra su interés por el niño o niña y establece normas claras, adaptadas a la edad y comprensión de sus hijos, a quienes explica las consecuencias del incumplimiento y propone otras formas de actuar.

El estilo permisivo se caracteriza también por la comunicación y el afecto, pero existe poca o nula consistencia en el establecimiento de las normas y en cualquier caso, apenas existe supervisión en su cumplimiento.

Los padres autoritarios expresan poco su afecto y se interesan menos en conocer las necesidades del niño a través del diálogo; establecen normas claras y controlan el cumplimiento de las mismas de forma rígida.

Los padres de estilo negligente tampoco demuestran su afecto y preocupación por los intereses del niño o niña pero, además, establecen normas poco claras, que varían en el tiempo, en ocasiones no existen y otras veces, son excesivas y se hacen cumplir sin ninguna flexibilidad.

Evidentemente, los estilos educativos de los progenitores no son el único factor que determina la personalidad de los niños y niñas, el factor genético tiene un peso muy importante y que hay otras influencias relevantes simultáneas y posteriores a las ejercidas por la familia: la influencia de la escuela, de la televisión y de otras relaciones estables, son ejemplos significativos que quedaran improntados en el cerebro de nuestros infantes, que son los adultos del futuro.
En nuestras manos esta el poder aprender estos conceptos y ponerlos en practica.