jueves, 5 de abril de 2012

Estamos genéticamente programados para sentir placer, amar y ayudar a los demas, es algo tan primitivo como nuestros genes, el resto de las variaciones que podamos percibir son producto de intervenciones circunstanciales o premeditadas por nuestro cerebro para desviarnos del camino.
Si solo nos detuvieramos un momento y vivieramos mas despacio, podriamos en muchas ocaciones disfrutar de esos momentos, no pensar en la lista del supermercado mientras nos hacen una caricia, saborear un helado de chocolate con trocitos de cereza bien despacio... escuchar con todos los sentidos y ser empático....vamos tan deprisa que nos olvidamos de ayudar a los demás y el correr del tiempo nos hace mas amargos, agrios y desinteresados por las cosas simples de la vida.. La sensacion de mariposas en el estomago cuando te dan un beso apasionado, la inminencia de un orgasmo, el minuto posterior a el y la agradable sensación de saber que dejamos a nuestro cerebro de lado al menos por un rato y nos dedicamos a ser primitivos, quizas sean los primeros pasos para comenzar no?

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo.
    Las prisas nos atan todos los sentidos sin darnos cuenta. Menos mal que de vez en cuando dejamos de pensar y nos dejamos llevar.

    Un saludo Ariana.
    Ester.

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